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| Iglesia reducida al silencio |
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1.- Con ocasión de celebrar el año dedicado a San Pablo para celebrar los dos mil años de su Nacimiento, numerosos peregrinos venidos de Italia, Alemania, España, así como de América Latina, Corea e incluso Japón, quisieron seguir las huellas de San Pablo; volver a recorrer los lugares donde el APOSTOL ha nacido, vivido, luchado y sufrido por las comunidades cristianas de entonces apenas nacidas.
Así numerosos peregrinos pasaron por Tarso, Antioquia o Éfeso. Pero demasiadas veces en los ojos de estos peregrinos se quedaron impresas solamente las piedras, y volvieron a sus casas con un fuerte sentimiento de desanimo, más aun con la convicción de que en Turquía ya no queda ningún cristiano, sino solo y exclusivamente los Musulmanes. 2.- El desanimo es todavía más profundo si pensamos que hace un siglo, en Turquía vivía la comunidad más numerosa de cristianos en Medio Oriente. Efectivamente de los casi 2 millones de cristianos de los comienzos del novecientos quedan solamente unos 150 mil concentrados en los centros de Estambul y Esmirna. Entre los 70 millones de habitantes, pues, los cristianos representan un número pequeñísimo, casi ridículo, tenemos así una iglesia que verdaderamente es más pequeña que la más pequeña de las semillas. La desaparición de las Iglesias ha ido a la par con la reducción de las instituciones benéficas administradas por las iglesias, como los hospitales, asilos, escuelas, porque disminuye el personal y además son graves los impuestos económicos impuestos por el estado. He leído que la legislación Turca complica la vida a la Iglesia. Es verdad que una circular Turca de Diciembre de 2003 autoriza el cambio de identidad religiosa, es decir, el paso de una confesión a otra; pero la realidad de los hechos demuestra que la presión social y mediática tiene un poder muy fuerte. Basta pensar en Ankara. La capital del país debería ser el baluarte de la laicidad de la nación y, sin embargo, las pocas familias cristianas presentes se sienten obligadas a dar un nombre no cristiano a los propios hijos, para que después no sean insultados en la escuela y que más tarde no encuentren la discriminación en los lugares de trabajo. Esconden la propia fe incluso en las casas, sin exhibir imágenes o signos sagrados que puedan turbar la convivencia pacifica con los vecinos. No es fácil la vida en Turquía para quien se profesa Cristiano. 3.- Sin embargo el Papa Benedicto XVI nos da una esperanza con sus palabras cuando inauguro el Año paulino, incluso y sobre todo para los actuales coterráneos del Apóstol de Tarso; palabras que son un apoyo para la FE: “No estamos reunidos para reflexionar sobre una historia pasada, irrevocablemente superada, San Pablo quiere hablar con nosotros hoy con una exhortación a Timoteo desde la cárcel, poco antes de su muerte: “soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio”(cf. 2Timoteo 1,8)…No hay AMOR sin sufrimiento. Con el Amor a Cristo podremos superar todas las dificultades, aun las que se nos presentan en Turquía.
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| Actualizado ( Martes, 17 de Noviembre de 2009 10:10 ) |


