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| Navidad es esperanza |
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Hay personas que no quieren ver noticieros, ni leer periódicos, porque dicen que éstos resaltan en exceso la violencia, los asesinatos, los accidentes, los problemas, y pocas veces las buenas noticias. Los responsables de los medios informativos afirman que sólo reflejan la realidad, en la que hay muchas cosas nebulosas y negativas. En efecto, con frecuencia sólo se oyen quejas, lamentos, críticas y hasta ofensas; se descalifica todo lo que hacen las autoridades; se desconfía de todo lo que dicen o hacen los demás, incluso de la familia. Ni el Papa se escapa de ser malinterpretado. En este contexto angustiante, ¿qué significa Navidad? ¿Es sólo recuerdo pasajero e intrascendente, consuelo retórico, sentimentalismo superficial, enajenación religiosa? Depende de la actitud de cada quien. Para quienes tenemos una fe bien cimentada, Navidad es renovación de la presencia de Jesús en el corazón, en la familia, en la sociedad y en la Iglesia. Y esta cercanía, esta proximidad de Dios en nuestras vidas, nos alienta y sostiene en la esperanza, porque con El todo cambia y se ilumina. JUZGAR Dijo el Papa Benedicto XVI al presidir las primeras Vísperas de Adviento: “En la vida, el hombre está constantemente a la espera: cuando es niño, quiere crecer; cuando es adulto busca la realización y el éxito; cuando es de edad avanzada aspira al merecido descanso. Pero llega el momento en que descubre que ha esperado demasiado poco si, fuera de la profesión o de la posición social, no le queda más que esperar. La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos está animada por una certeza: el Señor está presente a lo largo de nuestra vida, nos acompaña y un día enjugará también nuestras lágrimas. Un día, no lejano, todo encontrará su cumplimiento en el Reino de Dios, reino de justicia y de paz… El Adviento cristiano es una ocasión para despertar de nuevo en nosotros el sentido verdadero de la espera, volviendo al corazón de nuestra fe, que es el misterio de Cristo, el Mesías esperado durante muchos siglos y que nació en la pobreza de Belén… El Adviento es el tiempo de la presencia y de la espera de lo eterno. Precisamente por esta razón es, de modo especial, el tiempo de la alegría, de una alegría interiorizada, que ningún sufrimiento puede eliminar” (28-XI-09). Y en el Angelus del primer domingo de Adviento, insistió: “Al ver derrumbadas tantas falsas seguridades, nos damos cuenta de que necesitamos una esperanza fiable, y ésta sólo se encuentra en Cristo, quien, como dice la Carta a los Hebreos, ‘es el mismo ayer, hoy y siempre’ (Hb 13,8). El Señor Jesús vino en el pasado, viene en el presente y vendrá en el futuro. Abraza todas las dimensiones del tiempo, porque ha muerto y resucitado, es el ‘Viviente’ y, compartiendo nuestra precariedad humana, permanece para siempre y nos ofrece la estabilidad misma de Dios…Quien anhela la libertad, la justicia y la paz puede cobrar ánimo y levantar la cabeza, porque se acerca la liberación en Cristo… Jesucristo es el fundamento de la esperanza. Y todo ser humano necesita constantemente la esperanza” (29-XI-09). ACTUAR ¡Animémonos! Son innegables los problemas, pero hay solución. ¡No estamos solos; Dios está con nosotros! Y El nos enseña a darle el valor real a las cosas y a los acontecimientos, buenos y malos. El nos lleva la delantera, pues ha pasado por todo lo que nos pudiera suceder. Nace en la pobreza y muere en la injusticia, pero triunfa y resucita. ¡Jesús vive y está en nosotros! Nos enseña a trabajar y no pretender que todo nos lo resuelvan los demás, o el gobierno. Nos señala el camino del amor, por el que vencemos todos los males. Si tú amas y haces el bien a todos, incluso a quien te perjudica, tú brillas como una luz, con la luz de Jesús. En esta Navidad, sé tú una presencia del amor de Dios, para que encuentren esperanza quienes se sienten solos, no amados, despreciados, olvidados, poco valorados. Sé una encarnación del amor de Dios en Cristo, haciendo algo por los presos, los enfermos, los ancianos, los migrantes, los huérfanos, y sobre todo con los de tu propia familia. ¡Entonces sí habrá Navidad!
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas
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| Actualizado ( Miércoles, 30 de Diciembre de 2009 11:34 ) |


