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| ¡Feliz Navidad!, Mons. Rodrigo Aguilar Martínez |
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¡Feliz Navidad! Son palabras que ya hemos dicho y especialmente lo haremos a partir de esta noche. Palabras que estaremos pronunciando, leyendo y escuchando muchas veces en los próximos días. Son palabras que evocan ternura, alegría, fiesta; se pronuncian con rostro sonriente, incluso radiante, también con un abrazo y expresan deseos de paz y felicidad. Pero evocan sobre todo un hecho que sucedió hace poco más de dos mil años y, sin embargo, sigue siendo muy actual; san Lucas lo narra con deliciosa sencillez: “Cuando María y José estaban en Belén, a ella le llegó el día en que debía tener su hijo. Y dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había hallado lugar en la posada… El ángel se apareció a unos pastores y les dijo: No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy nació para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor.” (Lucas 2, 6-7.10-11) En muchas casas y espacios se continúa representando la escena del Nacimiento, según costumbre que iniciara san Francisco de Asís en el siglo XIII: ahí están María y José, inclinados sobre el Niño Jesús, quien se encuentra recostado en el pesebre. Muy cerca los pastores y algunos animales; aproximándose, los magos venidos de oriente llevan sus dones para ofrecer al Niño Dios. Y en torno escenas variadas representan la vida de las familias y los pueblos. ¡Feliz Navidad! No hay lugar para la tristeza y la soledad, y no necesariamente porque abundemos en comida, regalos y alegría chispeante. El Niño que nace se llama Jesús, porque salvará al pueblo de sus pecados; también se llama Emanuel, que significa Dios con nosotros. Por eso le decimos “el Niño Dios”. Dios que se hace Niño. Quien celebra la Navidad centrado en Jesús, en Él experimenta el mejor Regalo que podamos recibir… y la mejor Comida, porque viene para entregarse a nosotros como Pan de vida eterna… Él nos da la máxima alegría, que nadie nos podrá quitar. Jesús quiere nacer en cada corazón, en cada familia. Si lo sabemos acoger, Él nos concede un nuevo sentido a nuestra vida, no sólo para nuestro bien, sino para que seamos instrumentos de bien para los demás. De corazón, deseo para usted y los suyos ¡Feliz Navidad con Cristo Jesús!
+ Rodrigo Aguilar Martínez
Obispo de Tehuacán
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| Actualizado ( Jueves, 31 de Diciembre de 2009 14:56 ) |


