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| Mensaje de Año Nuevo 2010 de la Arquidiócesis de Puebla |
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Se va un año, que para muchos ha sido difícil. Sin embargo, como ha dicho el Papa: “Las misericordias de Dios nos acompañan día a día. Basta tener el corazón vigilante para poderlas percibir… Somos muy propensos a notar sólo la fatiga diaria… Pero si abrimos nuestro corazón, entonces... podemos constatar continuamente cuán bueno es Dios con nosotros; cómo piensa en nosotros precisamente en las pequeñas cosas, ayudándonos así a alcanzar las grandes”1. Haciéndolo, nos experimentaremos tan amados por Dios que podremos mirar con esperanza el futuro incierto que se abre ante nosotros al inicio de un nuevo año. El Padre, mirándonos con benevolencia, nos ha dado en Jesucristo, nacido por obra del Espíritu Santo de la Virgen María, la mayor de las bendiciones: llegar a ser hijos suyos (cfr. Gál 4,4-7). ¿Qué nos toca hacer? Conocer nuestra grandeza y vivir conforme a nuestra dignidad, como recomendaba san Ambrosio: “Conoce lo grande que eres y vigila sobre ti”2. Quien lo hace, contribuye eficazmente a hacer realidad el anhelo de paz, que se hace particularmente urgente en una época en la que hemos visto con angustia como nuestra patria ha ido sumiéndose en una lamentable crisis de violencia, que ha causado gran dolor a muchos inocentes. Por eso, es preciso que, al tiempo de implorar a Dios el don de la paz, cada uno nos convirtamos en agentes de paz en nuestra familia y en nuestra sociedad. 2010 es un año muy especial, ya que celebraremos el bicentenario de nuestra Independencia y el centenario de la Revolución, acontecimientos históricos que nos demuestran que los mexicanos y mexicanas somos capaces de construir un futuro mejor. Ante la escalada de violencia y la crisis económica que nos agobian, es preciso recordar el ejemplo de aquellos valientes que, unidos, con esperanza, esfuerzo, paciencia y creatividad, fueron labrando una Nación en la que se respetara la vida, la dignidad, la libertad y los derechos de todo hombre y de toda mujer, desde su concepción hasta su ocaso natural. Continuar por este camino de paz y desarrollo exige también que protejamos la creación, como ha señalado el Papa en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2010: “El respeto a lo que ha sido creado tiene gran importancia… y su salvaguardia se ha hecho hoy esencial para la convivencia pacífica”3. Son muchos los peligros causados por el descuido y el abuso que se hace de los bienes naturales que Dios nos ha dado. Sin embargo, esta crisis, al igual que las crisis económicas, alimentarias o sociales, son, en el fondo, crisis morales. Por eso, como señala el Papa, la solución está en una profunda renovación cultural que nos permita redescubrir los valores que constituyen el fundamento sólido sobre el cual construir un futuro mejor para todos. Ojalá, comprendiendo esto, cada uno, unidos a Dios, asumamos y vivamos aquellos valores que nos permitirán alcanzar la plenitud y contribuir al desarrollo de una familia, de una Puebla y de un México mejor. Con esta invitación y pidiendo la intercesión de Santa María de Guadalupe, ruego a Dios derrame su bendición sobre ustedes y los suyos, y les conceda un feliz y próspero 2010. + Víctor Sánchez Espinosa
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| Actualizado ( Lunes, 04 de Enero de 2010 10:09 ) |


