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| Un Año termina… un Año comienza… |
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Muy queridos hermanos y hermanas: Termina un año y comienza otro. Como cristianos, como hombres y mujeres de fe, todos queremos agradecer a nuestro buen Padre Dios todos los bienes y las gracias que nos ha dado este año 2009 que termina y también queremos pedirle perdón por los errores cometidos, por las oportunidades para crecer en la fe que hemos desaprovechado. Termina un año y comienza otro. Como cristianos, también queremos consagrarle el nuevo año 2010 que estamos iniciando y queremos pedirle su ayuda para que podamos vivirlo con esperanza, con fortaleza, con alegría y en paz. Termina un año y comienza otro. Al finalizar el año 2009 podemos dar una mirada retrospectiva para descubrir todos los acontecimientos que vivimos y para descubrir la presencia de Dios, de ese Dios-con-nosotros, de ese Dios cercano, de ese Dios de corazón tierno y lleno de misericordia, de ese Dios que en Belén se hace nuestro compañero de camino, que con su Gracia nos ha acompañado y ha llevado adelante su obra de salvación en nosotros. Termina un año y comienza otro. Luces y sombras, alegrías y tristezas, satisfacciones y desilusiones, salud y enfermedad, gracia y pecado… Así es la vida de todos. Pero los cristianos tenemos una esperanza firme porque nuestra vida la vivimos junto a Jesús y a María, Madre de Dios y madre nuestra. Es el momento de mirar con esperanza el año 2010 que comienza. Nos aguardan grandes e importantes acontecimientos. A nivel eclesial nos espera la celebración de la Pre-Pascua Juvenil, casi en los albores del nuevo año, y la Celebración de clausura del Año Sacerdotal de la Provincia Eclesiástica de Yucatán, en mayo próximo. Mirar el año 2010 que inicia nos ayuda a renovar la esperanza, pues «estoy convencido de que Dios que comenzó en ustedes una obra tan buena, la llevará a feliz término para el día en que Cristo Jesús se manifieste» (Flp 1,6). Al inicio de este Año 2010, pido a nuestro Señor Jesucristo, el Príncipe de la Paz, nos conceda a todos un Nuevo Año lleno de paz, de alegría, pero sobre todo de esperanza. Paz, alegría y esperanza que nos da el saber que cumplimos la voluntad de Dios. A todos los sacerdotes, religiosos y religiosas, a todas las familias de nuestra Diócesis, a los niños, a los jóvenes, a los hombres y mujeres de la tercera edad, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les deseo un Feliz Año Nuevo. Que sus deseos, anhelos y proyectos puedan realizarlos en este año 2010 que estamos iniciando. Con san Pablo, de corazón les digo que están siempre presentes en mis oraciones y que «cuando ruego por ustedes lo hago siempre con alegría, porque han colaborado en el anuncio del Evangelio desde el primer día hasta hoy» (Flp 1,4-5). Dios les bendiga abundantemente. ¡Feliz Año Nuevo! San Francisco de Campeche, Cam., 31 de Diciembre de 2009.
+ Mons. Ramón Castro Castro
XIII Obispo de Campeche
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| Actualizado ( Lunes, 04 de Enero de 2010 10:10 ) |


