Vamos hacia un mundo inquietante. Sin que apenas nos demos cuenta, se están dando pasos hacia una humanidad en la que los individuos, las comunidades e incluso los países están perdiendo el control de su propio caminar. Las decisiones se toman cada vez más lejos, y cada vez somos menos conscientes de ello. Los ejemplos son múltiples, pero pondré solo tres:
1. Una sola persona, Larry Ellison, de ideología tecnofascista, controla Paramount, Oracle, Warner Brothers, la CNN, TNT Sports, la NBA, la Champions, los Juegos Olímpicos hasta 2032, la CBS, HBO Max, Discovery, los derechos de Harry Potter y el Señor de los Anillos, lo que significa que va a controlar nuestro pensamiento, vivamos donde vivamos.
2. El presidente de Estados Unidos, en cuya mochila lleva varios casos pendientes de agresión sexual, pederastia incluida, amigo íntimo de Jeffrey Epstein, ha descabezado Venezuela, Irán, ha dado cobertura internacional al genocidio israelí en Gaza y amenaza con invadir Cuba y Groenlandia (territorio de Dinamarca, un país de la Unión Europea y de la OTAN), todo ello en solo un año de gobierno, y todavía le quedan tres. Esto significa que ningún gobierno del mundo (tal vez con la única excepción de China) está a salvo de los prontos de este gobernante, algunos de cuyos familiares han asegurado en público que sufre demencia.
3. No son pocos los pensadores y escritores, como Bjung-Chul Han o Noah Yuval Harari, que nos advierten de que estamos perdiendo el control de la inteligencia artificial (IA). Creemos que toda la IA es “blanda” (ella hace con enorme eficiencia lo que nosotros queremos que haga), sin darnos cuenta de que la IA “dura” (aquella que hace lo que nosotros no hemos programado) no deja de ganar terreno. El armamento más peligroso, incluido el atómico, está progresivamente en manos de la IA. Y ya son nueve los países que poseen la bomba atómica, varios de ellos con gobernantes que necesitarían atención psicológica urgente: Estados Unidos, China, Rusia, Corea del Norte, Israel, Pakistán, India, Francia y el Reino Unido. Tanto si las decisiones las toma una IA fuera de control como si las toman gobernantes descerebrados, la situación es de alto riesgo.
Para que no estemos preocupados, las grandes corporaciones que hacen negocio con todo ello nos proporcionan entretenimiento: Internet, multitud de canales de televisión en plataformas baratas, deportes, espectáculos, giras mundiales de cantantes famosas, etc. De ahí que los profesores de universidad estemos acostumbrados a escuchar en las cafeterías de los campus que nuestros estudiantes no hablan entre ellos acerca de los problemas del mundo, ni sobre los desafíos de México, ni acerca de los pensadores que nos abren la mente, sino sobre las series de Netflix y los videos de TikTok. Y ellos son los que dirigirán el país dentro de unos años.
¿Qué hemos hecho? ¿Qué estamos haciendo? Nos dirigimos a un mundo inquietante.
Lo peor que podemos hacer es arrojar la toalla, dar por perdida esta guerra y tratar de situarnos lo más confortablemente posible en ese mundo.
Lo mejor que podemos hacer, inspirados en la libertad de Jesús de Nazaret y de tantos hombres y mujeres que nos han precedido en la opción por una vida valiente y responsable, es agarrar el toro por los cuernos y no dejarnos llevar por esta sedación global; pensar por nosotros mismos; informarnos con fuentes diversas; escuchar y leer autores interesantes. En definitiva, estar despiertos, estar vivos. No cedamos. El futuro de la humanidad depende de lo que decidamos hoy.
José Sols
Universidad Iberoamericana Ciudad de México
