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MENSAJE PARA LA JORNADA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES EN MÉXICO

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La Gracia y la Paz de Cristo Resucitado reine en ustedes.

Saludamos a todos los agentes de Pastoral Vocacional de México y unidos a Ustedes de manera espiritual en sus trabajos de promoción y acompañamiento en este tiempo pascual, en el que confiamos al Resucitado, los desafíos y urgencias que vivimos en nuestras instancias pastorales correspondientes.

A través de este mensaje queremos motivarles a celebrar, como cada año, la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones; este próximo 8 de mayo celebraremos la 59º Jornada, recordando que la misma se realiza en torno al domingo llamado del Buen Pastor, IV de Pascua. Esta Jornada nos permite ver unidas en un único palpitar de oraciones a las escuadras generosas de los católicos en todo el mundo para pedir al Señor los obreros que necesita su mies[1].

A la luz del Buen Pastor que cuida de nosotros y alienta nuestro trabajo de promoción vocacional, además de los nuevos desafíos emanados de la Conferencia del Episcopado Mexicano, queremos proponerles tres elementos que nos ayuden a vivir una Espiritualidad Vocacional y que nos llevan a instaurar la tan anhelada Cultura Vocacional, estos elementos son: la Voz, la Vida y el Camino.

Dice San Juan: «Mis ovejas escuchan mi voz» (Juan 10,27) Un elemento fundamental es la voz del Pastor que “nos invita a ir más allá de nuestro yo para encontrar el verdadero bien”[2], como ovejas hemos de reconocer la voz del Pastor que continuamente se hace oír porque nos ama, y como signo de su amor al hablar nos orienta, nos cuida del peligro y nos indica la senda que hay que seguir para tener la verdadera vida. Por ello como promotores vocacionales hemos de disponer los sentidos para escuchar la Voz del verdadero Pastor para descubrir su voluntad.

La voz se encarna en la vida, es por ello que San Juan pone en labios del Pastor «Yo les doy vida» (Juan 10,28) Hemos de reconocer la vida como un don de Dios, como ese espacio en el cual nosotros, su rebaño, podemos reconocer su presencia que nos convoca frente a todos los otros ruidos que nos distraen, confunden y nos llevan a la muerte, pues Cristo mismo se involucra en la vida de su rebaño. Por ello, como Promotores Vocacionales hemos de asumir la vida como lugar de encuentro, pero al mismo tiempo, valorar la vida de todos aquellos que nos toca acompañar para ayudarlos a comprender la vida que el verdadero Pastor nos da.

Sin lugar a duda el Pastor tiene claro el camino, es más, Jesús mismo se reconoce como el Camino (cfr. Juan 14,6). Para nosotros como Promotores Vocacionales el camino es el trayecto que vamos realizando al conjuntar la voz del Pastor que nos llama, es donde vamos dando la respuesta para encontrarnos con Él, y entonces reconocer que, al seguimiento de su voz, se comprende el camino.

Así que es necesario que nos vayamos convirtiendo en ovejas que logran reconocer la voz en medio de la vida para alcanzar a descubrir el camino, para que, de este modo como pastores, al acompañar a las ovejas que el Pastor llama, les ayudemos a discernir la voz, la vida y el camino.

Quisiéramos, además, invitarles a que motivemos a nuestros fieles para que juntos elevemos al cielo nuestra oración desde nuestras familias, parroquias, comunidades religiosas, salas de hospitales, catequesis infantil, grupos de adolescentes y jóvenes, desde todo lugar y condición donde sea posible, para que el Buen Pastor nos conceda las vocaciones que nuestra Iglesia necesita.

No estamos solos, somos las ovejas que al mismo tiempo tomamos las actitudes de Pastores, pues hemos de dejarnos guiar para poder guiar, hemos de asumir la vida para provocar vida y andando una senda es como podemos proponer un camino. Es por esto, por lo que desde la Dimensión Episcopal de Pastoral Vocacional nos ponemos como Objetivo del Trienio, «Trabajar en la Afinidad, Vinculación y Sistematización de la Pastoral Vocacional con la Pastoral de Conjunto, especialmente la de adolescentes y jóvenes, predicando una conciencia de bautizados, llamados a la Santidad, que nos lleve a vivir una Espiritualidad Vocacional, para instaurar la tan anhelada Cultura Vocacional»[3].


[1] Radiomensaje de Su Santidad Pablo VI para la I Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

[2] Papa Francisco, Regina Coeli del 3 de mayo de 2020

[3] Objetivo Dimensión Episcopal para la Pastoral Vocacional, Trienio 2021-2024

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